ANÁLISIS CRÍTICO SOBRE EL CÓDIGO DE ÉTICA DOCENTE
Integrantes:
Revilla, Aura
C.I. 14.128.859
Sanchez, Eleimar C.I.
19.463.074
Santos, Brayelis C.I.
20.238.823
Perez, Carmen
C.I. 21.022.027
Hernandez, Yennifer C.I.
17.660.588
Primero, para definir lo que a
términos de ética se refiere, se toma en cuenta a Aristóteles, para el cual
existían tres niveles en el obrar: el obrar del individuo, el obrar de la
familia y el obrar de la sociedad. La ética tendríamos que distinguirlo de la
moral en cuanto que la ética como disciplina practica de la filosofía, estudia
el obrar de las personas, los actos concretos que ella realiza; mientras que la
moral determina la bondad o la maldad contenida en ese mismo acto. La ética
apunta lo normativo mientras que la moral apunta a la intencionalidad del
acto, que se pretendía con el mismo. Si se atiende la etimología de las
palabras, “ética” proviene del griego ethos, que significa costumbre o
comportamiento que el ser humano tiene en sociedad. La palabra “moral”
significa lo mismo, pero proviene del latín mos. En el transcurrir del
tiempo el uso de la palabra ha hecho que se distingan una del otro, dándole el
sentido anteriormente establecido.
En resumen, la Ética está relacionada con la cultura inherente a un pueblo, a una comunidad. Según esto, el Código de Ética del Docente plantea que un docente debe responder de sus actitudes frente al medio donde se desenvuelve y respetar la escala de valores que la sociedad tiene, no sin negar el derecho que le asiste para que esa escala de valores se perfeccione, se supere. De allí que se entiende la profesión como un servicio público en beneficio del colectivo. En este sentido, tenemos que la ética de un docente se basa en fundamentos, en comportamientos aceptados por los miembros del gremio y en consecuencia, es de obligatorio cumplimiento. Es un comportamiento ético auto impuesto que le permite satisfacciones y sentirse orgulloso por actuar sin atender las deformaciones producidas por las crisis que comúnmente son aprovechadas para deformar los verdaderos principios sobre los cuales debe descansar un país.
El quehacer educativo de hoy está en el planteamiento ético de la tarea y del objetivo del educador. Se trata de ayudar a los profesores para que no pierdan de vista su meta, que no es otra que la de formar hombres íntegros, personas: por tanto restituir a la norma ética su primacía. Según lo que emana del Código de Ética del Docente, la actitud ética es la primera condición requerida para el buen conocedor y en consecuencia para quien en posesión de ese conocimiento tiene que transmitirlo, tiene que educar, suscitando en sus estudiantes esa actitud hacia el buen saber. Se trata de ayudar al nítido discernimiento entre el bien y el mal, y la adecuada comprensión de la libertad de la persona. Lo primero que debe hacer el educador como profesional de la enseñanza, es conseguir que su propia tarea sea un acto ético, actuando éticamente, como persona que se dirige a personas, ha de ser un acto personal bueno, en sí y en sus consecuencias. Ha de ser un buen profesor, siendo un profesor bueno.
Cada docente ha de tener una suficiente formación humanística básica que le permita a él mismo integrar la especialidad a la que se dedica habitualmente. De esta manera el docente formado tendrá que fomentar en sus estudiantes ese interés por lo integralmente bueno, pero no podrá fomentar ese interés, si él mismo no lo tiene. La propia vida del docente, de la forma en que puedan percibirla sus estudiantes, debe estar siendo un testimonio de toda norma ética (raíz y fundamento de la relación personal del hombre con Dios y su sistema de creencias) y de vida moral: fortaleza, templanza, justicia y prudencia, que lo es también en el modo de tratar a los alumnos, como personas, y no como un simple medio para el profesor de ganarse la vida.
En todo caso, no debemos olvidar que lo esencial es ayudar al estudiante a comprender que lo que está haciendo es mucho más que aprobar un año escolar, más allá de eso, lo que está intentando es adquirir madurez humana. El hombre tiene derecho a ser educado y la familia es el lugar primordial de esa educación humana. Los padres son los primeros educadores y la naturaleza los dota de la cualidad más importante para educar: el amor que es natural y espontáneo. El derecho-deber que les incumbe es primario, original, intangible, indelegable e insustituible.
En resumen, el Código de Ética del Docente
plantea que la primera condición para educar es el amor al otro, en cuanto otro
es la fuente, el alma y la norma de toda acción educativa. Sin amor no es
posible educar. Amor, docilidad y autoridad: es la clave para una educación
realmente personalizada y humana. El amor de benevolencia ha de ser el alma de
la acción educativa. Hay que educar en la libertad y para la libertad. Pero
nadie da lo que no tiene. Para dar libertad hay que tenerla. La acción
educativa tiene que estar dominada por la libertad generosa del educador. La
educación ética consiste en ayudar al educando a actuar bien y en libertad, es
decir, queriéndolo y con plena conciencia.

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